Nuevamente la humanidad en Default Ambiental

HOY LA HUMANIDAD ALCANZÓ EL DÍA DEL SOBREGIRO ECOLÓGICO, ES DECIR QUE EN TAN SOLO 8 MESES CONSUMIMOS TODOS LOS RECURSOS QUE LA TIERRA ES CAPAZ DE PROVEER EN 12.

Aunque es la deuda más ignorada, la deuda ambiental es la más importante para la humanidad. Desde 1970 que la humanidad consume recursos que deberían conservarse para el correcto equilibrio ecológico y para las generaciones futuras, es decir que hace 53 años que la humanidad consume mucho más de lo que La Tierra puede proveer.

A esto se le llama insostenibilidad, que significa que nuestro consumo no puede sostenerse a largo plazo, si la insostenibilidad no se detiene a tiempo finalmente provoca un colapso, en este caso mundial. Hoy la humanidad, nuevamente, entro en Default Ambiental.

Esta fecha es marcada por la asociación Global Footprint Network –GFN-, que se encarga de analizar el consumo de la humanidad y compararlo con la velocidad de re-generación de nuestro planeta. Si bien hoy toda la especie entró en Default Ambiental, hay naciones que deben más que otras y otras que no deben nada. No obstante, y paradójicamente, aquellas que deben poco o directamente no deben nada son las que más están pagando.

A nivel general, con el nivel de consumo actual requeriríamos de 1.7 planetas para sostenerlo a largo plazo. Sin embargo, si todos viviéramos bajo el estándar de vida estadounidense necesitaríamos 6 planetas, y bajo el europeo 4 tierras. Es decir que el sobreconsumo de unos está estrechamente relacionado con el ‘subconsumo’ de otros.

Si analizamos la tabla de países con deuda ecológica podemos ver que Qatar es la nación más insostenible del mundo: en un mes consume lo que debería en un año. A él le sigue Luxemburgo, Canadá, Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y varios países europeos. Mientras que Latinoamérica y África encabezan la segunda mitad del ranking. Algunos países, como Uganda u Honduras, ni siquiera están en la lista.

Evidentemente el sobregiro ecológico está estrechamente relacionado con la cultura consumista y la doctrina del descarte. Pero, más allá de eso, también está ligado al poder adquisitivo: los grupos más adinerados consumen mucho más que los más pobres, en términos de emisiones de Co2 el 10% de la población más rica emite el 50% de la contaminación.

Este consumo insostenible ha provocado colapsos locales (como el agotamiento de los acuíferos), y crisis globales como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. De no retornar a un consumo en equilibrio con el ambiente, pronto no tendremos que consumir.