Las 5R de la Economía Circular

Un nuevo informe indica que España aún está muy lejos de ser circular. Con el fin de despejar dudas, repasamos los principales canales de nuestro sistema de reciclaje.

POR CRISTINA CRESPO GARAY Fuente Natgeo

Los avances de la tecnología permiten ya darle a este material una segunda vida tan dispar como imaginativa, convertido en todo tipo de complementos textiles o decorativos, aislantes acústicos, pistas deportivas y un largo etcétera de aplicaciones al alcance de nuestra mano. 

FOTOGRAFÍA DE STEPHEN CORNWELL, PXHERE

¿Podemos reciclar una percha, una bombilla, un chicle o un vaso de cristal? A pesar de que los contenedores de colores llevan varias décadas conviviendo con nosotros, aún existen muchas dudas sobre la clasificación y el método de reciclaje de muchos de los objetos menos usuales, así como mitos y falsas certezas que debemos tener claro y saber distinguir.

La gran cantidad de desechos que producimos a nivel mundial se ha disparado en las últimas décadas, mientras la humanidad aún tiene una gran asignatura pendiente: dar una respuesta adecuada a la llamada crisis de la basura, que alza sus cifras a nivel mundial hasta los 2000 millones de toneladas de desechos cada año, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Reducir, reutilizar y reciclar – en ese orden – es, desde hace años, el dogma de la economía circular para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pero en los últimos meses algunas personas se han atrevido a hablar del 5R sumando dos términos más: recuperar – en relación a la materia prima para la fabricación de otros objetos –, y repensar – plantearnos qué hay detrás de cada una de nuestras acciones para cambiar nuestra relación con la naturaleza y construir una economía circular.

En España, cada vez tenemos más cubos de reciclaje se han hecho ya un hueco en nuestros hogares pero el sistema continúa fracasando. En 2021, nuestros niveles de reciclaje se mantuvieron en el 35 por ciento, pese a los objetivos europeos y nacionales de alcanzar el 55 por ciento para 2025. Al ritmo actual, España no alcanzará los mínimos de la Unión Europea hasta dentro de varias décadas.

El grupo de desechos que más ha crecido en los últimos años son precisamente los menos reciclados: los ciberdesperdicios. Según las estimaciones de la la Asociación Mundial de Estadísticas de Residuos Electrónicos (GESP), cada europeo genera 15 kilogramos de basura electrónica cada año. Solo en España, alrededor de 20 millones de teléfonos son desechados anualmente, lo que equivale a 2000 toneladas de basura electrónica. Únicamente un 17,4 por ciento de todo ese material está registrado como recogido y reciclado de manera adecuada. El porcentaje restante se queda en un limbo entre vertederos, fuera de los circuitos oficiales de reciclaje.

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Un trabajador chino selecciona botellas de plástico en una operación de reciclaje en la aldea de Dong Xiao Kou, a las afueras de Pekín.FOTOGRAFÍA DE FRED DUFOUR, AFP, GETTY

«No somos capaces de acoplar el uso de recursos y la gestión de los residuos», afirmó la directora de la Fundación COTEC, Cristina Garmendia, durante la presentación del informe Situación y evolución de la Economía Circular en España 2021, que asegura que la transición hacia la circularidad se ha estancado en nuestro país.

El informe se centra en la necesidad de diseñar los productos enfocados en su reparabilidad y la durabilidad. El ecodiseño y la ecoinnovación son términos que se han añadido al diccionario con el fin de lograr una mayor sensibilización de la ciudadanía. “Seamos quienes seamos y estemos donde estemos, ya empieza a estar claro lo que nos toca hacer a cada uno. Hagámoslo”, añadió Garmendia.

Los símbolos del reciclaje

El desconocimiento general sobre el proceso de reciclaje, más allá de soltar nuestra basura en un contenedor u otro, a menudo nos desconecta del gran impacto que generan nuestros desechos y del proceso que permite prolongar su vida útil.

“Nuestra labor en la gestión de los residuos de las actividades económicas no solo es vital en estos momentos, sino que recae sobre nosotros otro gran reto: la responsabilidad de continuar suministrando materias primas a la industria, para que se puedan seguir produciendo productos papeleros vitales en los tiempos que corren”, dice Manuel Fernández, presidente de la Asociación Española de Recicladores Recuperadores de Papel y Cartón.

Un futuro sostenible pasa necesariamente por integrar el hábito del reducir, reciclar y reutilizar en todos los ámbitos de nuestra vida. Pero, a veces, el problema es que no sabemos cuál es el lugar adecuado para colocar nuestros residuos. ¿Podemos reciclar todos los objetos que utilizamos? 

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Según cada tipo de material, el tiempo de descomposición varía mucho. El aluminio puede tardar 80 años en degradarse, mientras el plástico llega hasta los 700; más incluso que el vidrio, que se sitúa en los 500 años. Por su parte, el poliestireno, un tipo de plástico que se usa para multitud de objetos, desde aislamientos térmicos hasta envases pasando por embalajes, nunca llega a descomponerse.

Para guiarnos en la tarea, no siempre fácil, de clasificar la ingente cantidad de objetos que nos rodean en el día a día, en cada envase encontramos símbolos de reciclaje muy variados, cuyo significado es fundamental para dar un correcto tratamiento a cada objeto para no perjudicar el sistema de reciclaje.

El anillo de Möbius, por ejemplo, se ha convertido en el símbolo internacional del reciclaje y representa que los objetos pueden ser, o bien han sido, reciclados. Cuando este anillo aparece solo, significa que el producto está hecho con materiales que pueden ser reciclables, pero si, en cambio, va dentro de un círculo, quiere decir que parte de los materiales han sido reciclados.

Este símbolo también puede incluir el porcentaje del producto reciclado que contiene el envase que tenemos en nuestras manos. Se creó en 1970 en un concurso de diseño de estudiantes estadounidenses, como celebración del primer Día de la Tierra. Recibe su nombre y su diseño de la banda que descubrió el matemático y astrónomo alemán August Möbius.

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