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Proyecto de Programa Educativo para Escuelas
Aguas subterráneas: ¿Por qué debemos cuidarlas?
¿Qué es un acuífero?
Es una formación geológica, o un conjunto de ellas, que tiene la capacidad de almacenar y transmitir agua; es un reservorio subterráneo de ésta. Los acuíferos pueden ser de alto, mediano o bajo rendimiento, según las características físicas de los sedimentos que los componen; y ser portadores de aguas de baja, media o alta mineralización. La capacidad de almacenar agua depende de:
- Porosidad: volumen de poros en una roca
- Permeabilidad: volumen de poros interconectados entre sí, en una roca. A veces se le llama porosidad efectiva
Tipos de Acuíferos
- Acuífero libre: sus poros están en contacto con la atmósfera. El agua llega directamente desde la superficie.
- Acuífero confinado o cautivo: está limitado por dos capas impermeables. El agua, que no le llega directamente de la superficie, puede estar a presión, de modo que si hacemos un pozo para explotarlo, puede ascender por éste sin ayuda.
- Acuífero colgado: en la zona no saturada de un acuífero libre, pueden quedar pequeños volúmenes de agua retenidos por la presencia de zonas impermeables intercaladas.
¿Qué características presentan los acuíferos en nuestro país?
Hay zonas con aguas subterráneas relativamente abundantes y de buena calidad química; también existen acuíferos de bajo rendimiento y mineralización media a alta. Los acuíferos posibilitan que, en la mayor parte de nuestro país (y en casi todos los países), se disponga de una fuente de agua que puede captarse mediante pozos o perforaciones de bajo costo. Estas formaciones son sistemas naturales muy nobles, y sin ellos no sería posible la ocupación territorial en zonas alejadas de los grandes ríos.
¿Por qué se lo estudia?
Por varias razones. Muchas economías regionales dependen exclusivamente del agua subterránea, desde hace largo tiempo investigamos las dimensiones, capacidad de almacenamiento y cuantificación de la recarga de estos reservorios. El conocer la cantidad de agua que hay en el subsuelo es una necesidad a nivel mundial, originada en lo que ya se vislumbra como uno de los problemas más graves que va a enfrentar la Humanidad en el próximo milenio: la disponibilidad de agua dulce.
¿Cuáles son las formas más comunes de descuidar estos reservorios?
El desconocimiento de su constitución y funcionamiento puede resultar, por dar un ejemplo, en situaciones de sobreexplotación; esto es, extraer agua en cantidades mayores a las que la Naturaleza repone. El tiempo de formación de los reservorios, y el movimiento del agua en ellos, es, normalmente, muy lento. La Naturaleza los "construye" durante cientos, miles o millones de años... Otro aspecto muy importante es determinar su vulnerabilidad e implementar programas de protección para evitar que lleguen a las aguas subterráneas aquellas sustancias que puedan degradar su calidad.
¿Qué tipo de sustancias?
Es frecuente que productos finales, de diversas actividades, se incorporen al acuífero, ya sea por inyección directa o por filtración a partir de residuos. En áreas urbanas o periurbanas sin saneamiento, y donde el abastecimiento se realiza mediante pozos domésticos, es común la presencia de contaminación bacteriológica, de nitratos, por ejemplo, entre otros problemas. Aunque son muy fácilmente detectables, más sencillo aún es proteger. Esto último requiere de un conocimiento adecuado del sistema hidrogeológico, que es lo que, a veces, falta.
Qué es el Acuífero "Guaraní", ¿de qué se trata?
Es un sistema de aguas subterráneas que compartimos con Brasil, Uruguay y Paraguay, y es, probablemente, uno de los reservorios de agua dulce más grandes del mundo. Se extiende en el subsuelo de nuestros países con un área de 1.400.000 km2, siendo su potencial hídrico del orden de los 40.000 km3, y con capacidad de abastecer, en forma permanente, a 15 millones de habitantes del área que ocupa e incentivar acciones de desarrollo agropecuario, industrial y turístico en la región.
¿De dónde proviene el nombre?
El término Acuífero Guaraní es una denominación unificadora de diferentes formaciones geológicas que fue dado por el geólogo uruguayo Danilo Antón en homenaje a la Gran Nación Guaraní, que habitaba esa región en los orígenes del periodo colonial. El Acuífero fue inicialmente denominado Acuífero Gigante del Mercosur, por ocurrir en los cuatro países participantes del referido acuerdo comercial.
¿Cuándo se formó y a qué profundidad se encuentra?
El acuífero se constituye por el relleno de espacios en las rocas (poros y fisuras), convencionalmente denominadas Guaraní. Las rocas del Guaraní se constituyen de un paquete de capas arenosas depositadas en la cuenca geológica del Paraná, entre 245 y 144 millones de años atrás (¿en la época de los Dinosaurios, y cuando el hombre aún no existía?). El espesor de las capas varía de 50 a 800 metros, estando situadas en profundidades que pueden alcanzar hasta 1800 metros. Debido al gradiente geotérmico, las aguas del Acuífero pueden alcanzar temperaturas relativamente altas, en general entre 50° y 65º C.
¿Cuál es volumen de reserva?
Las reservas permanentes de agua del Acuífero son del orden de los 45.000 km³ (45 trillones de metros cúbicos ¿equivalente a 20.000 lagos Nahuel Huapí o mil millones de piletas olímpicas de natación?), considerando una espesura media del acuífero de 250 m y porosidad efectiva de 15%. Las reservas explotables corresponden a la recarga natural (media plurianual) y fueron calculadas en 166 km³/año o 5.000 m³/s, representando el potencial renovable de agua que circula en el acuífero.
La recarga natural ocurre por medio de la infiltración directa de las aguas de lluvia en las áreas de afloramientos de las rocas del Guaraní; y de forma indirecta por infiltración vertical (drenaje), a lo largo de las discontinuidades de las rocas del paquete confinante sobre yacente, en las áreas donde la carga piezométrica favorece los flujos descendentes.
¿Qué se puede usar para consumo, industria y agricultura?
Bajo condiciones naturales, apenas una porción de las reservas reguladoras es posible de explotación. En general, esta parte es calculada entre 25% y 50% (Rebouças, 1992) de las reservas reguladoras, respectivamente entre 40 a 80 km³/ano. Este volumen puede aumentar dependiendo de la adopción de técnicas de desarrollo de acuíferos disponible; sin embargo, los estudios deberán profundizarse para definir la taza de explotación sostenible de las reservas, una vez que las sumas de las extracciones, con las descargas naturales del Acuífero para los ríos y océano, no pueden ser superior a su recarga natural.
La protección contra los agentes de polución que normalmente afectan los manantiales de agua en la superficie, que pasan por los mecanismos naturales de filtración y auto depuración biogeoquímica que ocurren en el subsuelo, resulta en un agua de excelente calidad. Esa calidad del agua y la posibilidad de captación en los propios locales donde ocurren las demandas, hacen que el aprovechamiento de las aguas del Acuífero Guaraní asuman características económicas, sociales y políticas destacadas para el abastecimiento de la población.
Los aspectos relativos al desarrollo y uso de las funciones del Acuífero son aún incipientes. El uso de la energía termal de sus aguas puede resultar, eventualmente, en economía de energía de otras fuentes y en los procesos de cogeneración de energía eléctrica. Actualmente, se destaca el uso de energía en balnearios e industrias agropecuarias.
¿Qué riesgos ambientales existen?
Uno de los principales problemas existentes es el riesgo de deterioro del acuífero en ocurrencia al aumento de los volúmenes explotados y del crecimiento de las fuentes de polución puntuales y difusas. Esa situación exige un gerenciamiento adecuado por parte de las esferas de Gobierno federal, estadual y municipal, sobre las condiciones de aprovechamiento de los recursos del Acuífero.
¿Qué se investiga en el Guaraní?
La investigación acerca de los sistemas de aguas subterráneas profundas, como es el Guaraní, es costosa. Se requiere información de subsuelo y ésta se obtiene a partir del análisis de las muestras de rocas provenientes de perforaciones que deben alcanzar los 1000 m o más. Adicionalmente, el análisis y tratamiento de los datos comprende el empleo de metodologías adecuadas y una gran dosis de experiencia acerca de la evolución geológica de esta zona; estudiar nuestros acuíferos con "recetas" estandarizadas, o realizar extrapolaciones con situaciones aparentemente similares en otras áreas, puede generar resultados erróneos. La metodología de investigación debe evitar preconceptos, y tiene que existir una actitud crítica permanente sobre los resultados. Sólo así se puede avanzar en el conocimiento de los sistemas naturales; ellos son en sí mismos, no como nosotros deseamos
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